
I. En tu rostro ya no pude divisar el alma de aquella mujer que ame,
solo un atisbo de un sentimiento olvidado y un alma profanada,
pues de tu cuerpo hicieron ruinas y aquella sonrisa que te caracterizo desapareció,
para dar paso a la tristeza y el dolor que hoy atormentan el pasado de nuestro amor
II. Como mi alma se apaga en medio de esta tempestad,
los latidos de mi corazón leves están pues desconfianza mueren sin paz,
mi mirada furtiva en tus ojos esquiva todo el amor que pude profesar,
como luchar contra un destino que no mira atrás.
III. Pues en este sentimiento de carencia de ti, mi alma se deshoja en lagrimas de tu desamor, como competir contra el cruel destino que no permite que te fijes en mí, como vivir con el alma atada al dolor, oh melancólicos versos que quiebran mi corazón, dejen de sonar pues muerto ya estoy.