A través del los tiempos se ha dicho q la medianoche es la hora en q los espíritus d la muerte se levantan, extrañas y terroríficas criaturas d lo sobrenatural caminan en la tierra, entre las sombras de lo oculto aumentan su oscuridad y se divierten con los vivos. Pero, ¿hay algo verdadero detrás de tales cuentos, o son simples mitos q han sobrevivido al paso de los siglos? Esa terrible noche me di cuenta de la verdad.
Aun mi mente consternada no puede dar crédito a que dichos eventos sean reales, mas mi alma se debate entre cordura y fantasías, por lo que en este escrito dejo plasmados lo hechos que en esa noche viví.
Mi nombre en realidad no importa, mas mi ocupación si durante muchos años me dedique a engañar, y vender falsas esperanzas a quienes así lo necesitaban, yo un sacerdote respetado en mi querido pueblo, les daba enseñanzas a las personas de un poder supremo en el cual desde hacia tiempo yo ya había dejado de creer, evidentemente mi fuerte empatía y carisma ayudaban a que las personas creyeran cada una de mis palabras y claro por unas cuantas mentiras y lecturas me daban una buena paga pero todo cambio la noche del 23 de mayo.
No había duda de que ese día las cosas no eran normales, ya había pasado una noche muy tediosa con una de las putas del pueblo pues después de disfrutar su carne por unos cuantas monedas, la muy afanada no deseaba salir en la madrugada de la casa cural, evidentemente yo debía guardar un perfil bajo sobre mis noches lujuriosas.
En la madrugada mientras trataba de conciliar el sueño después de haber sacado a tan hermosa mujer, llego el primer indicio los perros y gallos de los alrededores empezaron a inquietarse y a hacer ruido como locos, mientras el viento pasaba de forma inusualmente fuerte, mas por el tedio y el cansancio no puse mucha atención a tan extrañas manifestaciones, solo pude ver la hor,a eran las tres de la mañana.
Ya una vez despierto empecé con mi odiosa labor, aun recuerdo cuando joven e inocente pensaba en mismo como un fiel ciervo a dios, pero ya esos días habían pasado y mis convicciones habían flaqueado, tal vez se debía a las grandes injusticias, o tal vez por el hecho de acercarme tanto al conocimiento, que deje de creer, ese día hice varias visitas al pueblo, fui a ungir ancianos y a bendecir dos casas, además de que tenía que dar un sermón en la noche a los chicos que harían su primera comunión, pero lo que empezó a perturbar mi mente sucedió en después del almuerzo, me habían llamado desde la clínica para que viera el comportamiento inusual de un niño que habían dejado en el orfanato, y que por algún motivo lo enviaron a la clínica del lugar, realmente por mi mente paso nuevamente ese sentimiento de odio y resentimiento hacia mi propia especie, como era posible dejar a un niño abandonado, pero al final yo no era mejor que ningún otro humano, así que me dirigí a la clínica con la labor de bendecir al niño y velar porque recibiera atención, que sería paga con el diezmo de la iglesia que en muchas ocasiones me había servido para mis fiestas, por lo menos esta vez ese dinero sucio y falso iba a ayudar a alguien o al menos eso creí.
Una vez en la clínica empecé a sentir un escalofrió poco usual, pude además notar que conforme se acercaba la noche el cielo se nublaba, lo que le dio un aspecto más trágico al día, las personas de la clínica me trataban con gran respeto como si a mí me importara, después de todo lo hacen por lo que yo representaba, una promesa vacia de salvación, mas mi interés se encontraba en el chico al que iba a ver, primero el jefe del hospital me molesto llenando gran cantidad de papelería con el fin de cubrir los gastos de aquel miserable huérfano, me condujeron a la habitación del menor y antes de entrar algo hizo que despertara mi curiosidad, la mirada de terror de quienes salían de la habitación, cuando entre, pude comprender aquella mirada después de todo yo mismo la había adoptado, el niño que estaba ante mí no podía provocar otra reacción, ya que quien lo había abandonado le había arrebatado todo signo de humanidad de su cara, ya que la poca piel que quedaba en su cara le daba un aspecto horripilante , pero lo que más me aterro fue su mirada, su expresión era de felicidad, y cuando noto mi presencia hizo algo que me hizo querer salir del lugar corriendo me llamo por mi nombre, como él quien no me conocía podia saber mi nombre, pero inmediatamente pensé que alguien del lugar se lo había dicho, así que me acerque y pregunte sobre su estado, él dijo que se encontraba bien y que nunca lo habían abandonado, que el debía encontrarse aquella noche ahí por eso lo habian encontrado rondando por el orfanato, esto hizo que mi frio corazón sintiera lastima de aquella criatura deforme, ya que debía de estar tratando de ocultar a su agresor, le pregunte acerca de sus terribles heridas y el muy tranquilamente saco una navaja y se la paso por su cara cortándose un gran pedazo de piel y riendo me dijo que nunca nadie le había hecho daño, simplemente disfrutaba del dolor, aterrado llame al jefe de la clínica para que al chico lo amarraran para que parara con su auto flagelacion, mas cuando volví con el director el chico había huido.
Creo que mientras oscurecía mis pensamientos eran más turbios, recordar la cara de ese niño loco me aterraba, mas sentí tremendo deprecio hacia Dios y hacia los mismos de mi especie por haber hecho tal cosa con un pobre chico. Cuando llegue a la casa cural mis pensamientos dejaron de tener importancia en ese momento lo que mas deseaba era llegar a mi cama y descansar de aquel día tan inusual así que me aliste y me acosté.
Pude haber dormido unas horas cuando desperté alrededor de las once y media de la noche sobresaltado por el ruido del viento y de los animales recorde que en la madrugada habia sucedido un fenomeno similar, por lo que me dirigí al baño, cuando me mire en el espejo del baño note que en mi rostro habían manchas de sangre, lo que hizo que todo mi cuerpo temblara rerriendome un escalofria, mas no entendía de donde habían salido dichas gotas, hasta que desde arriba una nueva gota callo sopbre mi rostro, estupefacto mire hacia el techo y como si fuera una terrible alucinación el chico de la clínica con el rostro más desfigurado me sonreía desde el techo, sosteniéndose de forma absurda con sus extremidades, como si fuera alguna especie de animal, este estallo en carcajadas al ver mi cara de horror, por lo que inmediatamente escape de ahí y me dirigí a la iglesia, después de tanto tiempo recordé como rezar con fe y devoción, y sentí que no había lugar más seguro que ese, pero era más que todo el miedo aquel niño infernal lo que me haci pensar que el templo de Dios era el refugio perfecto, así que me encerré en el confesionario,durante unos breves segundos de silencio pense vagamente que podia tratarse todo de una pesadilla, pero el silencio de la noche se vio roto por el sonido de las campanasde la iglesia que anunciaron la media noche , junto el sonido de las risas locas de aquel ser , porque ya en ese entonces de algo podía estar seguro, nunca fue un niño lo que vi en la clínica, él era algo más un demonio quizás, así que mientras oía sus pasos por la iglesia, me llene de coraje y valor y fui a enfrentar aquel ser, después de todo yo era un enviado del señor, uno de sus representantes en la tierra, pero cuando salí del confesionario la imagen que vi destruyo cualquier valor que pudiera haber sentido, todas las bancas de la iglesia se encontraban llenas de niños y niñas con sus caras deformes y desfiguras, sin nada de piel que las cubriera, cada uno de ellos poso sus ojos sobre mí, aquellos ojos que no despedían mas que muerte, me miraron con una sonrisa burlona, que no hizo más que aterrarme aun mas, y así demente me acurruque en el piso, temblando como nunca en mi vida llorando como nunca lo habia hecho, y aun asi el niño de la clínica se me acerco poco a poco y muy lentamente y llorando me susurro unas terribles palabras Padre por que nos mato.
Fue como despertar de un sueño veinte niños del pueblo desangrados a mis pies, mientras yo sujetaba fuertemente la navaja de aquel niño, que no era si no otro más que mis locuras mas reprimidas encarnadas en ese ser, era un demonio que se había apoderado de mi, mientras toda mi sotana destilaba sangre inocente, yo reí sin para antes de quedar nuevamente inconsciente.
A la mañana siguiente en la mayoría del país no se hablaba de otra cosa más que del cruel asesinato de una veintena de niños que se encontraban en una convivencia, como requisito para hacer su primera comunión.
Mientras yo era juzgado por esos crímenes, aunque hoy en esta cárcel y a unas horas de morir por una inyección letal, dejo esta historia por si alguien llega a creer que ese terrible 23 de mayo los demonios salieron a hacer de las suyas a la media noche para tomar en posición del cuerpo de alguien que nunca dejó en Dios.
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