Oh, ignorancia del ser humano,
Que no distingue del cariño al amor,
Como en un abrir y cerrar de ojos me doy cuenta que en las turbulentas aguas de mi amor el mar,
Estuve a punto de perder uno de los más invaluables tesoros que la vida puso ante mí,
Tú perla de belleza oscura, tú perla negra, que sumiste a este loco en tu sonrisa,
Y como si ese último día de semana te vieras ido mi locura me hubiera consumido,
Y mi navío se viera visto oscurecido por tu ausencia,
Pero sin dudarlo mí barco y tripulación hubieran dado todo por traerte de vuelta,
Pues sin tus sonrisas mi vida se viera helado y corazón ennegrecido por la soledad,
Y una eternidad atormentada mi alma tendría,
Pero el destino hizo que el mismo mar se diera cuenta de tu valor,
Por lo que si hoy escribo es porque tus bellos labios aun puedo ver reír,
Y mientras pulo estos sentimientos para que siempre puedas iluminar como haces hoy mi barco,
Con esa luz que solo viene de tu hermoso sonreír.
Gerald Teach L.B.


