
Toda la noche medito sobre los miedos que me atañen,
Mis palabras son aliento añejo de quienes sufren en silencio,
Mis acciones atadas a sentimientos herrumbrados por la agonía,
No cesan de evidenciar mi soledad,
Mi amargura atañe a quienes han conocido el desamor,
Y mi silencio no es más que el débil palpitar de un órgano enmohecido,
Pues las luchas que me condenan tienen nombre de mujer,
Que perdí por el más sucio veneno que en la tierra ha proliferado,
Ya que existe un hecho relevante en la vida del humano,
El alcohol no es más que un demonio,
Que exalta los más fríos obscuros instintos de la especia misma
Y deja las acciones a merced de juicios insanos
Nublados por la obscuridad del alma.
Gerald Ledezma B.
Muy bueno!!!
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