En un tétrico hospital
Donde me hallaba internado
siempre agónico y rodeado
de un silencio sepulcral.
Estaba yo internado
pagando mis deudas
mis más oscuras penitencias
ante un Dios omnipotente
que con amor pero con rigidez
me miraba desde el cielo
y forjaba todo mi ser.
Al principio con rebeldía
y después como llorón
pasaba por mis castigos y sombrías noches
que se hacían eternas
de solo esperar el amanecer
que ya después llegaría
siempre con actitud tardía
y con sabor a hiel.
Fueron largos días de castigo innato y cruel
pero ya después despertaría
y dariame cuenta que volvería a nacer,
volvía a nacer en cuerpo y alma
como si fuera un niño
y ya después lloraba pero no por rebeldía
sino por agradecimiento
ante un milagro que le regalaban a mi ser.
Gracias a Dios por este chance
gracias por abrir mi corazón
ante tanta desgracias y vida mal trecha
que antes solía llamar
con un poco de rebeldía
como si fuera gran algarabía
una vida de placer.
No me dejes caer nunca
y nunca te apartes de mí
déjame crecer como nunca
que yo mi lección ya la aprendí.
ANTO

Me siento sumamente orgullosa de tu forma de expresarte y de ver la vida, me alegra muchísimo que hayas tomado un nuevo rumbo de ella y espero que este viaje que apenas vas emprendiendo sea tu mayor inspiración para seguir adelante y llegar muy muy muy lejos porque de eso si estoy segura, tienes un increíble don el cual debes aprovechar al máximo y de todo corazón te deseo el mayor éxito en esta nueva experiencia... Te admira... Clara
ResponderEliminaren el cielo solo hay nubes y en la tierra hay sufrimiento es la verdad que oculta el imperio cristiano....
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